Colombia; Un País de Carteles

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Muchos al leer el titulo de este artículo pensaran que el mismo estará dedicado al negocio del narcotráfico  que tanto daño le ha hecho a Colombia. Pero lo que muchos no saben, al menos los que no son colombianos, es que en Colombia existen carteles para casi toda actividad criminal. Empecemos por el cartel de la contratación que ha acabado con la vías de Colombia como también con la infraestructura al no desarrollar las obras publicas de la manera adecuada y generando sobre costos, o en el peor de los casos, como sucede en Bogotá, el sistema de transporte masivo,-transmilenio- es un ejemplo de cómo la corrupción y malos manejos tiene hoy al borde del colapso a una obra que debió generar desarrollo y no un caos. Cuando los ciudadanos se preguntan el por qué de estos detrimentos a las obras públicas y culpan a ciertos políticos, muchas veces están en lo cierto, pero el problema es más de fondo. El cartel de la contratación que incluye políticos, contratistas, constructoras entre otros más se rotan los contratos como en un mercader de Venecia con la única consecuencia de generar atrasos y caos por no permitir que las ciudades progresen por los malos manejos de los recursos públicos.

 

Después del cartel de la contratación que muchas veces puede ser igual o peor que los carteles de la droga siguen muchos más. En Colombia existen carteles del arroz, de la salud, de las apuestas y hasta llego a existir el cartel del papel higiénico lo cual demuestra los niveles de corrupción y falta de liderazgos renovadores en Colombia. Es triste ver como se ha creado una cultura del dinero fácil y que el delito paga. En muchos casos en donde la ciudadanía ve como los políticos cometen crímenes de corrupción y salen libres después de 3 años de cárcel a disfrutar lo que se robaron sin mayor castigo, y cuando un ciudadano se roba un chocolatín es condenado a 2 años de cárcel por mencionar casos extremos en donde la justicia opera para justiciar a los más débiles pero no a quienes dan mal ejemplo e incentivan que el delito paga. El caso más reciente se presenta en las fuerzas armadas de Colombia en donde se ha creado un cartel de la salud para cobrar sobre costos por jubilaciones e indemnizaciones injustificadas por accidentes o lesiones causadas en ocasión del servicio. La única conclusión es que esa cultura creada de que el dinero fácil es la salida o que los atajos son los que llevan al éxito hace complicado combatir este flagelo.

 

Lamentablemente mientras en Colombia los culpables de grandes desfalcos no paguen condenas ejemplares y mientras las condenas sean risibles seguiremos en un camino de la cultura del dinero fácil sin recuperar unos principios éticos y morales básicos de lo que la función pública debe ser. No solamente relacionado con la función pública, sino también en cualquier orden de la vida cotidiana en donde los ciudadanos aprendan a respetar las obras publicas, cuidarlas, no incurrir en actos corruptos con los vecinos para defraudar un servicio público y otras actividades no decorosas que afectan la vida de la comunidad. El hecho que existan tantos carteles para tanto acto ilícito solo demuestra la caótica situación en la que hemos caído en temas de corrupción. Lo complicado no es denunciar que existen estos carteles, lo más complicado es lograr que los ciudadanos den pasos para lograr cambios que eviten que estos actos se repitan.

 

Finalmente, no solamente debemos procurar acabar con estos comportamientos corruptos, sino que debemos exigir buen ejemplo de los funcionarios que ejercen cargos públicos para que los recursos del erario público no sean mal gastados. Adicionalmente, el pueblo debe buscar renovar los lideres con políticos de la base, personas que sean independientes y apoyados por el pueblo que representan. Mientras se logre alcanzar esta meta, se lograr vencer las barreras de la corrupción y familias políticas que han generado el caos político de corrupción que hoy reina no solo en Colombia sino en todo latino América. El tema de los carteles en Colombia, al menos por ahora, no tiene fin, pero podemos empezar a tomar correctivos de educar a nuestros hijos sobre la importancia de obrar bien sin afectar los intereses de la comunidad.

El autor es gestor y fundador de www.latribunacolus.com y www.unitedlanguagesmediagroup.com

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Cristhian Mancera Mejia

Director

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