El papa Francisco I y Latinoamérica 03/18/2013

 

 

El miércoles 13 de Marzo en Roma, el mundo presenció cómo ascendía el humo blanco desde la Capilla Sixtina y se escogía a un nuevo papa. Muchos contemplaban el más reciente cónclave papal con gran intriga después de que el papa Benedicto XVI se convirtiera en el primer papa que abdicaba en cerca de 600 años. Ahora, con la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio (a partir de ahora el papa Francisco I), el mundo católico tiene otra novedad, pues se trata del primer papa no europeo en 1,272 años y el primer papa procedente de las Américas.

 

Ciertamente, el número de católicos en las Américas ha crecido en años recientes, especialmente en Latinoamérica. La región acoge ahora aproximadamente al 41% (es decir, 483 millones) de los católicos del mundo, 59 millones más que 1990. Junto con este crecimiento, la elección del papa Francisco probablemente centrará más la atención en la importancia y preeminencia de Latinoamérica y el Caribe en la escena mundial.

 

De hecho, los efectos para la región de esta elección tendrán probablemente múltiples facetas. Una de ellas es que puede que sirva para fortalecer la voz y decisión de quienes ven a la región cada vez más segura y en auge gracias a mayor democracia, reformas económicas de mercado, mayor disciplina fiscal y descenso de la pobreza.

 

Estos avances están liderados por Brasil, el gigante geopolítico emergente, que celebrará no sólo los próximos megaeventos como el Campeonato Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, sino también otros grandes eventos como la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de la iglesia católica en julio de 2013, que va a reunir por lo menos a un millón de fieles católicos. Otros países que también están experimentando un crecimiento económico y una modernización importantes son Chile y Colombia.

 

Pero por supuesto, aunque la noticia del nuevo papa Francisco será bien recibida por la mayoría de habitantes del continente, hay otros (como los seguidores del difunto Hugo Chávez) que creen que los líderes socialistas laicos ofrecen, en cambio, el camino hacia la consecución de la justicia social en Latinoamérica. Muchos chavistas ven también a la iglesia católica y su defensa de los valores de libertad, compromiso y fe como una amenaza para la agenda socialista. No obstante, un papa latinoamericano puede también ayudar a que la iglesia redoble su empeño por combatir la pobreza, la discriminación y la exclusión social.

 

En definitiva, aunque la elección del papa Francisco es, por supuesto antes que cualquier otra cosa, un momento de gran relevancia religiosa para millones de personas, no obstante, puede que para América Latina la decisión tenga significados y efectos aún mayores.

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