Andrés Felipe Arias

Andrés Felipe Arias ha sido un hombre probo sin macula alguna, de honradez acrisolada e inteligencia superior. Fue un alumno sobresaliente en el bachillerato y la universidad, logró beca de excelencia para realizar su maestría y con otra beca del Banco de la República hizo su Doctorado en Economía en la Universidad de California. Tuvo un ascenso inmejorable en la política colombiana y a sus 32 años ya era Ministro de Agricultura, logrando una transformación sin precedentes en nuestro país.

 

Quien iba a creer que la envidia y el odio le tenía destinado la persecución política más infame y ruin, orquestada con sevicia, testigos falsos, mentiras y calumnias. Injustamente fue condenado a 17 años de prisión por la Corte Suprema de Justicia en única instancia; sin derecho a réplica en flagrante violación al debido proceso. Incluso este hecho fue denunciado y expuesto por uno de sus mismos jueces, quien protestó mediante salvamento de voto.

 

Tristemente durante el proceso existieron graves lesiones a su dignidad humana, tuvo un trato cruel y degradante, además de las vulneraciones a sus derechos civiles y políticos.

 

Es la historia de una condena sin pruebas, persecución política injusta, malintencionada y cobarde; sentenciado a una de las penas más altas que a funcionario alguno ha podido recibir. Orquestada por oscuros grupos de narcotraficantes y drama dirigido por la Fiscalía General de la Nación en torno a Agro Ingreso Seguro y en contra de Andrés Felipe Arias; su condena es una de las más grandes injusticias cometidas en Colombia, en contra de un gran ser humano con la que se destruyó su vida y la de toda su familia.

 

Andrés Felipe, erigió como el mejor Ministro de Agricultura que ha tenido el país en toda su historia, ampliando la frontera agrícola en proporciones y resultados nunca vistos, por sus realizaciones y logros, se convirtió en el centro de la venganza de narcoterroristas y el celo de un gobierno con oscuros propósitos de dominar el país; al igual que Cuba y Venezuela utilizando el terror y el hambre.

En el juicio le confeccionaron dos delitos luego de muchísimas consejas y testigos falsos:

Celebración de contratos sin el lleno de requisitos legales, este delito por firmar unos convenios de cooperación técnica en materia de riego con la unidad agrícola de la Organización de Estados Americanos. Este punto no resiste análisis; el nombrar una entidad internacional buscaba transparencia para que no existieran compadrazgos ni tráfico de influencias.

 

Y peculado a favor de tercero, se demostró que este delito fue realizado por esos terceros, quienes le hicieron trampa al país, al Ministerio de Agricultura y  al programa de AIS.

 

Posteriormente estos beneficiarios del programa, testificaron ante la Corte Suprema de Justicia que no conocían a Andrés Felipe, ni se comunicaron con él o con alguien en el Ministerio de Agricultura para los trámites de proyectos de riego. Y bajo juramento testificaron que tampoco habían contribuido con dinero en su campaña presidencial, como lo aseguraban malintencionadamente sus contradictores políticos.

 

Dando claridad al buen proceder de Andrés Felipe Arias, en la sentencia de la Procuraduría señala claramente que en el manejo de dineros del ministerio no se perdió ni un solo peso. Su programa AIS cumplió con los requisitos de ley y solicitó a la Fiscalía que así lo reconociera y eximiera de toda responsabilidad.

 

La forma en que Arias fue condenado por la Corte Suprema de Justicia es tan ilegal, que no resiste un análisis serio; una de las Magistradas quien firmó la sentencia no asistió a una sola de las audiencias del juicio. En efecto, aunque se posesionó como Magistrada, dos meses después de concluido el juicio no tuvo reparo en firmar la condena.

 

Buscando justicia ante tan evidente atropello, se radicó en los Estados Unidos; buscando protección bajo la figura legal de Asilo Político que se confiere a  aquellas personas que sufren en su país persecución política comprobada como es su caso.

 

Es el caso puntual de Andrés Felipe, quien corre grave peligro su vida y la de su familia. Su tragedia aun no ha terminado, continúan la clara venganza de narcotraficantes y auxiliadores del gobierno actual en su propósito de eliminar a como dé lugar a este líder político que se opuso de manera democrática a actividades ilegales y a políticas comunistas dañinas para Colombia.

 

Francisco H. Vélez.

Columnista Invitado

Latribunacolus

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