EL Discurso de Centro

En las elecciones presidenciales de Colombia en este año, ha entrado con fuerza el tema del análisis de los discursos de los candidatos, con lo que el espectro derecha-centro-izquierda y sus posibles matices se ha vuelto una herramienta de clasificación de los presidenciables con lo que la opinión pública y los votantes empezaron a dividirse en esos tres bloques.

 

Pero la irrupción del análisis de los discursos de los candidatos y hasta hace muy poco candidatas en la coyuntura electoral, se debió en parte gracias a una eficaz estrategia de comunicación del senador Jorge Enrique Robledo, máximo líder del MOIR, partido maoísta colombiano, que en 2017 posicionó el “ni Santos, ni Uribe”, frase que le dio forma a la llamada Coalición Colombia, conformada por el Polo Democrático, la Alianza Verde y Compromiso Ciudadano, un movimiento significativo de ciudadanos, quienes avalaron entre ellos mismos a Sergio Fajardo como candidato presidencial.

 

Valga aclarar que el Polo Democrático Alternativo, del que hace parte el citado senador, en principio no es maoísta, o al menos no aparece así en los estatutos, sino que era o es una coalición de partidos y movimientos de izquierda dentro de los que figuraba el Movimiento Obrero Independiente Revolucionario-MOIR partido maoísta liderado por el senador Robledo, que con el tiempo fue cooptando las estructuras nacionales del Polo hasta llegar a purgar a todas las tendencias y partidos que no estuvieran de acuerdo con sus ideas.

La estrategia del senador Robledo fue simple: aplicar de manera insistente el discurso centrista en todas sus salidas en medios, con el ánimo de crear una falsa polarización y vender a Fajardo como el adalid del centro del espectro político colombiano.

Al buscar en internet las palabras “discurso centrista”, dentro de las muchas salidas que aparecen está una que llama poderosamente la atención y es la de “retórica centrista”, que algunos psicólogos asimilan con lo que se ha llamado el victimismo crónico, pero que para el caso es aquella que se caracteriza por tres argumentos, los cuales no necesariamente se presentan de manera simultánea en los discursos centristas:

1) “neither/nor” (“ni/ni” ¿les suena familiar el uso de esa expresión en boca del senador Robledo?);

2) “both/and” (“ambos/y” que Fajardo ha relucido en algunos momentos de su vida política, especialmente cuando aceptó la ayuda de Aníbal Gaviria, líder del Partido Liberal Colombiano en el departamento de Antioquia, para su campaña a la Gobernación de dicho departamento en 2011); y

3) “new times” (esos “nuevos tiempos” que prometen en las líneas finales del documento de base programática de la Coalición  publicado el 20 de diciembre de 2017).

 

El “neither/nor”, es uno de los más significativos argumentos de la retórica centrista, ya que proclama que los polos del espectro político son “extremos”, por lo que son poco dignos de apoyo. El “both/and” es una forma, no de encontrar un punto medio entre dos posiciones, sino de reafirmar ambos posturas. Es decir,  es un argumento que busca un punto de equilibrio, de balancear a la sociedad que está polarizada.

Finalmente el “new time” implica palabras más, palabras menos que como los tiempos han cambiado, las viejas ideas y tradiciones políticas ya no responden de manera adecuada a los mismos.

Considerando lo anterior, la frase de batalla del senador Robledo “ni Santos ni Uribe”, no solo  es el más adecuado eslogan que la campaña de la Coalición Colombia puede tener, ya que usa el argumento centrista por excelencia, sino que también es la más adecuada manera de profundizar la polarización en la que vive el país, polarización que por supuesto sólo está sirviendo para fines electorales.

Lo único malo de esa frase es que contrario a lo que sucede con el centrismo clásico, esta no hace distinción entre derecha e izquierda, sino entre extrema derecha (Uribe) y derecha (Santos), juntando a la izquierda con ésta última con lo que de entrada la desacredita ante el electorado, ninguneándola en el debate.

En 2014, la dicotomía entre la paz de Santos y la guerra de Zuluaga, obligó a muchas colectividades y tendencias ideológicas de izquierda a apoyar la continuidad de la Mesa de La Habana, por lo que muchos líderes como Gustavo Petro y lideresas como Clara López y Aida Abella optaron por apoyar lo que evidentemente es el proyecto político más significativo del siglo. Tres años después, las huestes seguidoras de Robledo, señalan de santistas a estos líderes, y como el llamado santismo (si es que existe) es sinónimo de corrupción, pues ya en redes sociales se afirma que tanto López como Petro, hacen parte de esa izquierda institucionalizada, vendida y corrupta por apoyar una reelección signada por dineros de Odebretch. ¡Monoña!

 

Finalmente, y para no agotar la disertación aquí, es relevante recordar que el uribismo fanático no duda en señalar de castrochavista a todo lo que no sea uribismo, especialmente si son de las colectividades que respaldaron a Santos en su reelección, por lo que no es ingenuo pensar que la frasecita “Ni Santos Ni Uribe”, remasterizada en la “ni Duque Ni Petro” a partir de las últimas encuestas, sea la versión centrista del fantasma castrochavista con la que los nuevos Partidos de “Centro” como el Polo Democrático y la Alianza Verde, están haciendo campaña, a la usanza de la extrema derecha.

En este punto vale recordar que la Alianza Verde a pesar del cambio de nombre, aún hace uso de la personería jurídica del Partido Alianza Democrática M19,  partido político surgido luego del proceso de paz con la guerrilla del mismo nombre; guerrilla que causó el Holocausto del Palacio de Justicia en 1986, por lo que no deja de causar curiosidad que dos colectividades de izquierda de vieja data ahora posen de centro.

 

¿divide y reinarás?

(Para mayor información, recomiendo leer el siguiente texto de Leonard Williams publicado en 2004 y disponible en línea “The Discourse Of Centrism” http://citation.allacademic.com//meta/p_mla_apa_research_citation/0/8/4/1/2/pages84125/p84125-1.php).

Daniel Rincon

Columnista

www.latribunacolus.com

@latribunacolus

@DanielRinconY