Jorge Ramos,  ¿activista político o periodista?

Las recientes intervenciones del ya famoso y controversial periodista Jorge Ramos ya empiezan a convertirse en una campaña pre-electoral del periodista de Univisión.  Bajo la protección de su reputación como periodista y el apoyo de un canal que a medida que pasa el tiempo se encuentra desconectado de la población que dice representar, este periodista-activista se ha convertido en el representante de la inmigración ilegal. Si bien es cierto hay millones de hermanos latinos que se encuentran en las sombras y en la ilegalidad, y cuyos casos debemos resolver de una manera humana y legal, eso no quiere decir que un periodista de la talla de Ramos se convierta en el vocero de la comunidad hispana asumiendo que todo lo que él dice es lo que todos los latinos sentimos y pensamos. La verdad es que no todos los latinos nos sentimos representados por Ramos, y mucho menos cuando sale en la televisión anglo hablando en ingles atribuyéndose el carácter de portavoz de nuestra comunidad.

 

Después de la deportación de varios inmigrantes, especialmente una mujer que infringió la ley por usar una tarjeta de seguro social  y estar ilegal en EEUU, Ramos salió en casi todos los medios destilando rabia y veneno en contra del Presidente Donald Trump por su decisión de deportar a inmigrantes ilegales, incluida esta mujer. Lo que Ramos hace mal es afirmar que no se debe deportar a nadie que haya entrado ilegalmente al país, o que hay que legalizar a cualquiera que llego a EEUU ilegalmente y tuvo hijos. Según Ramos deportar no es el camino, ni mucho menos el muro, pero, y, entonces, ¿cuál es la solución de Ramos? Es claro que su solución es legalizar al que sea y al costo que sea sin pensar en las consecuencias. Por ningún lado se le ve a Ramos decir que hay que respetar la ley, que hay que ser ciudadanos ejemplares y que si logramos una reforma migratoria es para legalizar a muchos de nuestros hermanos pero no para seguir aceptando a todo el mundo sin restricción alguna. Ser inmigrante y que este país sea un país de inmigrantes no nos da el derecho de abrirle la puerta a todo el mundo sin poder tener el derecho de exigir que se respeten las leyes y saber quién entra a este país. Como inmigrante también he tenido que sobre pasar muchos sacrificios para poder estar en los EEUU, pero nunca he pensado en que la ilegalidad sea la que deba ser premiada.

 

Conozco muchos casos de inmigrantes que han cumplido con la ley, cumplido su tiempo y espacio en la línea, y sus casos para convertirse en ciudadanos o residentes permanentes están demorados ante un sistema que da prioridad a los refugiados, asilados y otros que han llegado aquí en base a mentiras, casos no graves y aquellos que no cumplen la ley. Es claro que el sistema esta dañado y que hay arreglarlo. Pero la prioridad debe ser premiar aquellos que cumplieron con la ley, no premiar la ilegalidad.

 

Lo evidente es que Jorge Ramos nunca hace alusión de estos casos que yo hago mención porque su sesgo político y personal es tal que yo le sugeriría renuncie a Univisión y se dedique ya hacer campaña electoral para llegar al congreso o lanzarse a cualquier cargo de elección popular a ver si así puede lograr convertir a EEUU  es un imperio de la ilegalidad ya que no se le escucha nada más que su apoyo irrestricto aquellos que violan la ley para llegar aquí y que según él como premio se deben quedar aquí.

 

Finalmente Ramos tiene todo el derecho de defender a quien quiera, así sea un criminal, pero lo que no debe hacer es atribuirse el derecho de hablar por toda nuestra comunidad como si nos representara a todos ya que no lo hace, y mucha gente está en desacuerdo con sus posturas.  Lo único cierto es que Ramos representa a los medios subjetivos y con una agenda política. No podemos olvidar que Ramos apoyo abiertamente a Hillary Clinton y que su hija era una miembra activa de la campaña de Clinton. Cuando Clinton perdió Ramos se le vio desencajado dejando ver que ya no es un periodista en el que la gente pueda confiar, y más bien es un político que quiere tener una ventana para transmitir su agenda política. Ya es hora que Ramos admita que es un activista, que deje de creerse nuestro portavoz y que cese de vendernos su agenda política cada vez que puede.

Cristhian Mancera Mejia

Director

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