No soy enemigo de la paz

www.latribunacolus.com

Los recientes pre-acuerdos por la paz acordados por Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc nos llevan a pensar en un país sin la violencia de las Farc. Frente a esto todos debemos estar felices, sin embargo una cosa es estar lleno de ilusión por un país sin Farc y otra no ver las cosas con claridad. Aun quedan muchas cosas por resolver y aclarar, pero es claro que el pre-acuerdo brinda un camino de cómo serán juzgados los guerrilleros una vez se desmovilicen, y eso, sin duda, es algo que le brinda un aire de tranquilidad a las víctimas. Lo que no está claro es quienes van a pagar por los crímenes atroces de las Farc y si sus máximos líderes irán a la cárcel. Eso no es claro y sin duda sigue brindando un manto de duda sobre el resultado final de este acuerdo de paz.

 

Lo que no se puede permitir, y yo al menos no lo hare, es que decir la verdad sobre el acuerdo lo convierta a uno en enemigo de la paz. Criticar o brindar sugerencias no puede convertir a una persona en enemigo de la paz y el gobierno de Juan Manuel Santos ha hecho hasta lo imposible por destruir a todos aquellos que opinan en contra del proceso de paz o que simplemente le hacen ver a la población la verdadera realidad del proceso de paz. Recientemente un analista y periodista colombiano me tildo de enemigo de la paz por criticar el hecho de que no solo los guerrilleros sean juzgados en estos tribunales especiales, sino también los miembros de la fuerza pública que sin duda en este acuerdo han quedado como siempre en todo acuerdo con la insurgencia; en juicio y probamente en la cárcel como le sucedió al coronel Plazas Vega. Juzgar a los militares por defender la patria es sin duda uno de los grandes errores de este proceso de paz y algo de lo cual muchos se van arrepentir incluido el comunicador que me tildo de enemigo de la paz. No me cabe en la cabeza que un soldado termine preso por defender al país, y los guerrilleros queden pagando penas ridículas por crímenes de lesa humanidad si los llegan a confesar.

 

Ser enemigo de la paz no es señalar los errores en los que ha incurrido este gobierno por las presiones de la guerrilla y el Gobierno Obama por alcanzar la paz al costo que sea, más bien es ser amigo del país, querer a Colombia y ver con preocupación que guerrilleros que durante décadas acabaron con el país, después tengan acceso a participar en política. Ya vemos como Bogotá durante 12 años de gobierno de izquierda ha sido totalmente destruida y muchos aun no logran entender que ser de izquierda no es  promover políticas de corrupción, burocracia extrema y destrucción de las instituciones; no, ser de izquierda es buscar un gobierno para el pueblo y por el pueblo y ya hemos visto como la izquierda de Latino América interpreta el socialismo. Los ejemplos están vivos por todo el continente. Sin embargo, pienso que Colombia necesita un gobierno de izquierda radical en cabeza del brazo político de las guerrillas de izquierda para que todos aquellos que han tildado a todos quienes queremos evitar que Colombia se convierta en otra Venezuela o Cuba entiendan lo que durante mucho tiempo se quiso advertir.

 

Ese día está cada día más cerca, y yo espero verlo para que aquellos que apoyaron este proceso y les toque exiliarse en otro país por que sean perseguidos o acusados por el régimen guerrillero, entonces se arrepentirán de haber apoyado dicha causa tan falaz. Creo que la hora de un régimen de izquierda radical como el de Venezuela y cuba le llego a Colombia y sin duda este acuerdo será solo el comienzo de esa transición. Con el indulto que ahora se busca para Simón Trinidad y seguramente Barack Obama justificara en nombre de la paz, será una muestra más que el mundo está en manos de una agenda socialista que no tiene vuelta atrás, de mucha preocupación, pero ante la cual ya no hay nada que hacer.

 

¿Quién gana con este acuerdo paz? Seguramente el presidente Barack Obama quien le fascina salir en las fotos pero de contenido poco o nada, también tenemos los industriales que le sacaran provecho a las tierras de las Farc y las explotaran repartiéndolas de acuerdo a los intereses de turno, y eso sin mencionar los miles de millones de dólares que serán lavados para garantizar que estos líderes guerrilleros tangan una jubilación dorada. Entonces, ¿acaso decir esto me hace enemigo de la paz? No creo, precisamente, me hace amigo del país y de sus intereses, Quiero la paz, pero no rindiendo nuestro país a intereses foráneos nefastos, mucho menos rindiendo Colombia ante una agenda socialista mundial, y mucho menos quiero un país en donde se alcance una paz mentirosa. Quiero una paz duradera con ELN incluido para de una vez por todas reconciliarnos todos, y después perseguir a todo aquel que quiera perturbar la paz. Sin estos elementos, el proceso de paz con las Farc solo será el fin de la vida criminal de los máximos jefes, un trofeo más de paz para Barack Obama y una desgracia para el país. No quiero la guerra pero tampoco una farsa de reconciliación nacional. ¡Yo no soy enemigo de la paz, yo amigo de Colombia y una reconciliación verdadera!

Cristhian Mancera Mejia

Director

www.latribunacolus.com

Editorial

@cmancera

@latribunacolus