Otro Polémico Nobel

Según el testamento del propio Alfred Nobel, “este premio se otorga a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz” pero nunca se le entregó por ejemplo a Mahatma Gandhí el Premio Nobel de la Paz a pesar de haber sido nominado cinco veces.

 

Sin embargo sí se le entregó éste galardón a Theodore Roosevelt en 1906 por "su labor de arbitraje en el Tribunal Internacional de la Haya, donde actuó como mediador en un gran número de conflictos", a pesar sin embargo de haber desempeñado un importante papel como teniente coronel en la guerra hispano-estadounidense así como en la guerra entre Estados Unidos y Filipinas.

 

También se le entregó el Nobel de la Paz a Henry Kissinger en el 73 por “sus esfuerzos para lograr un alto al fuego en la guerra de Vietnam”... aunque la guerra solo acabaría en el 75. Además, se confirmó años más tarde que éste galardonado también estuvo implicado en el golpe de estado de Pinochet en Chile justamente en el año en el que recibió ese premio, pero nunca se le retiró a pesar de múltiples peticiones.

En 1994 Oslo decidió conceder este premio a Yasir Arafat, Simon Peres y Isaac Rabin por su “contribución histórica al proceso de paz (entre Israel y Palestina) sustituyendo la guerra y el odio por la cooperación”: los acuerdos de paz fracasaron, Rabin fue asesinado un año después por un Israelí ultranacionalista, Arafat tenía un claro pasado teñido de violencia y terrorismo y Peres se convirtió en Ministro de Exteriores de Ariel Sharon que lideraba un gobierno que reprimía violentamente a Palestina.

 

Finalmente, en 2009, el mismo año que llegó a la presidencia norte-americana, Barack Obama fue galardonado con ese premio por su “visión de un mundo sin armas nucleares”. Si bien es cierto que lideró el acuerdo nuclear con Irán, lo hizo junto a otros cinco países, con los cuales no compartió el Nobel. Además, durante sus dos mandatos, ha optado por una política que podría calificarse más bien de belicista con un incremento de la presencia militar de Estados Unidos en Afganistán, ataques aéreos en Libia y un retorno de las tropas a Irak en 2014 después de haber impulsado su retirada en el 2011.

 

Este año, el Comité Noruego del Premio Nobel ha elegido a Juan Manuel Santos por alcanzar un alto al fuego con las FARC después de más de 50 años de guerra civil, más de 250.000 muertos y millones de desplazados. Bien, pero ante todo, para que haya un acuerdo, tiene que haber como mínimo dos partes (en el 94 se entregó el premio a las 3 partes y no se habría aceptado que se entregase el premio a solo una): en éste caso, el premio no alcanza ni a la otra parte, ni mucho peor, a las innumerables víctimas que sufrieron tantos años en sus carnes los efectos de la guerrilla y de la falta de actuación de los diferentes gobiernos. De hecho, si el resultado del último referéndum celebrado en Colombia no fueron los esperados por el presidente del país, bien es porque la población no está de acuerdo con los términos de éste acuerdo, en el cual parece que no importen la víctimas y, peor aún, donde a los secuestradores, torturadores y asesinos se les perdona todo casi como si no hubiera ocurrido nada.

 

Por si eso fuera poco, la candidatura de Santos competía con la de los Cascos Blancos, organización no partidista que ha rescatado a más de 60.000 personas tras los bombardeos en Siria. Este premio no habría detenido esa guerra, la cual parece que a nadie le importa, pero sí habría sido un gesto, una muestra de reconocimiento a quienes arriesgan sus vidas para salvar la de otros. ¿Merece Juan Manuel Santos el Premio Nobel de la Paz? Yo tengo mi opinión, ahora juzguen Ustedes mismos según sus criterios.

 

Desde que Alfred Nobel, inventor de la dinamita, legara parte de su fortuna en 1901 para la creación de los Premios Nobel de la Paz, pocas han sido las entregas no polémicas. De hecho, a veces da la impresión de que el Comité Noruego que los otorga lo haga a propósito para estudiar la reacción de la gente en las diferentes partes del mundo.

 

Escrito por;

Caroline Mervaille

Columnista

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