¿Quién perderá en la crisis venezolana?

Cualquiera que hubiera visto los anuncios y preparativos para el gran concierto humanitario del 23 de febrero, En la frontera colombo-venezolana, hubiera pensado que estaríamos frente un fenómeno parecido al visto cuando Michael Jackson y sus amigos hicieron aquel famoso concierto para ayudar a África y los países en donde la ayuda humanitaria se necesitaba en ese momento. Quien puede olvidar “We are the world” y la constelación de estrellas que buscaba un bien superior en ese momento. En este caso, aunque con las mismas intenciones, sin duda no es el mismo caso, y mucho menos se dio la movilización que se esperaba en la frontera. Yo, al menos, esperaba una masiva participación del pueblo de Venezuela, el cual, a mi juicio, no se dio. ¿Por qué no se dio? La respuesta es clara; ¡Miedo! Solo eso, miedo que genero un gobierno tirano como el de Nicolás Maduro en donde colectivos estaban al asedio de las personas que buscaban saciar sus necesidades básicas con la ayuda que había llegado desde EEUU, Colombia y EU. Lamentablemente, lo único que se logro fue evidenciar ante qué clase de demente estamos, pero también es cierto que se evidencio que al parecer se sabía que esto pasaría y al parecer no se tenía o no se tiene un plan B claro.

Por un lado, la pregunta que surge es; ¿Cual es role de Colombia? ¿A que estamos jugando? Desde hace mucho tiempo afirme en varios espacios públicos y de televisión como en este medio que hay tres salidas claras: 1. Negociar una salida del dictador con elecciones 2. Armar a la población identificando a los líderes locales que pueden alzarse en armas para derrocar al régimen por la vía de la fuerza  o 3. Una intervención militar directa. Todos abogan por la primera, y, sin duda yo como colombiano y americano, y digo americano porque lo soy de nacimiento y nací en este continente y soy hermano de todos aquellos que viven desde el norte en Canadá hasta el sur en Argentina. Por ende, no quiero que hermanos venezolanos pierdan su vida de manera innecesaria si podemos llegar a un acuerdo con el dictador para que se vaya. Pero tendría que ser un niño chiquito para pretender pensar que se ira así no más como si nada. Eso no va a suceder, y aquí es donde las preguntas con que empecé este segundo párrafo cogen más fuerza. ¿A que estamos jugando? Ojala estemos jugando a conseguir objetivos claros y no a que nos vean la cara y al final Maduro se quede en el poder. ¿Cuál es un objetivo claro? Derrocar al régimen al costo que sea y no podemos empezar a darle oxígeno y tiempo al dictador.

Mientras más se espere será peor, es casi como ver a una hiena acorralada que puede ser capaz de cualquier cosa con tal de sobrevivir, y Nicolás Maduro es esa hiena, acorralado y capaz de cualquier cosa. En ese punto estamos en esta crisis. Entre más tiempo corra y los países insistan en que la única salida es la negociada, entonces pueda que quien pierda sea el pueblo de Venezuela y nos pase lo de Cuba que por pensar tanto perdimos la jugada de ajedrez.

Finalmente, en este momento, es incierto quien perderá o ganara, lo único cierto es que yo no subestimaría al dictador. Nunca se me olvidaran las palabras del Presidente Dwight D. Eisenhower al presidente John F. Kennedy; “¿Por qué ocultar lo evidente cuando estas metido hasta el fondo y tu contrario sabe que lo quieres sacar por la fuerza? Y esto fue lo que sucedió, por querer evitar que la gente supiera que en realidad los exiliados cubanos serian quienes invadirían Cuba con la ayuda de EEUU, se terminó por malograr tal vez la única oportunidad cierta de haber sacado a Castro del poder. Ya después, se le dio tiempo y ya sabemos los resultados. Con Maduro no se puede cometer el mismo error. O nos metemos a fondo, o más bien empaquemos y vivamos porque eso de las medias tintas nunca ha funcionado. Se debe ser claro para determinar cuáles son los pasos a seguir en el escenario que el dictador se quiera quedar. Y la opinión pública colombiana, venezolana y de EEUU debe saber, al menos por encima, cual es el objetivo final. Pero eso de jugar a que no a que sí, solo nos deja los resultados del pasado 23 de febrero. Fuimos por leña y salimos trasquilados.

Cristhian Mancera Mejia

Director

www.latribunacolus.com
@cmancera33

@latribunacolus

@servicolex

@colUnidosext