¿Para qué ser un país minero? 09/15/2012

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La opinión pública en general señala a Colombia como un país minero. Claro que lo es. En las últimas tres décadas el aporte de la explotación minera a la economía colombiana ha ido en aumento. Según cifras del primer Anuario Estadístico Minero Colombiano, publicado en el 2009, entre el año 2003 y el 2007 la producción de carbón aumentó en un 39.72%, al pasar de 50 millones de toneladas a cerca de 70. Los Metales del Grupo de Platino mostraron una producción total de 156.8 toneladas (oro 115.2, plata 36 y platino con 5.6 toneladas). En suma, el valor total de las exportaciones de este sector en el año 2009 fue de 39 mil millones de dólares (incluye hidrocarburos).


Frente a este panorama tan “presuntuoso” vale la pena indagar el grado de participación que tiene el Estado colombiano en tanta riqueza. A finales de 1976, se firmó el contrato de asociación entre Carbocol S.A. (empresa estatal) e Intercor (filial de Exxon Mobil), para la exploración, construcción y producción de carbón en la península de la Guajira. En el año 2000, el 50% de la participación del Estado, en tan espléndido negocio, se vendió. Hoy el único dueño de la explotación de las minas de carbón es el consorcio integrado por compañías subsidiarias de BHP Billiton. Enfatizo, no el Estado colombiano.


En Montelíbano, Córdoba, está ubicada la mina de Cerro Matoso. El único yacimiento de explotación de níquel en Colombia y el segundo de mayor producción mundial de ferroníquel. Los especialistas lo nombran como un proyecto integrado de minería a cielo abierto, fundición y refinación en movimiento, que produce 50 mil toneladas anuales. Según el Anuario Minero, las exportaciones mineras tradicionales (carbón y ferroníquel) representaron el 32.17% del valor total de este sector.


Adivina adivinador ¿Quién es el dueño de la mina? Nada menos que el consorcio BHP Billiton. Y pretende este consorcio extender el contrato de explotación por 30 años más. El Estado colombiano está por fuera del negocio, recibiendo unas nimias regalías por la concesión y enfrentado un enorme problema ambiental y social.


Según datos de la Unidad de Planeación Minero Energético del Ministerio de Minas y Energía, los Metales del Grupo de Platino se encuentran generalmente asociados a la explotación de oro y plata. En los años 2002 y 2003, Colombia fue el séptimo productor de platino en el mundo, el tercero en el hemisferio occidental y el primero en América Latina. Según cálculos en el 2009, las exportaciones de este grupo ascendieron a 10 mil millones de dólares. Aun así, las empresas que exportan estos minerales no son nacionales. Un dato que no se encuentra es el de la producción esmeraldera, el informe del 2009 no lo considera. Muy extraño. Debe ser porque su explotación está en manos de personas non sanctas.


La minería se ha consolidado en el sector productivo que reviste mayor interés en la economía colombiana. El capital de inversión extranjera directa desde el 2000 al 2010 ascendió a 557 mil millones de dólares aproximadamente. A pesar de lo anterior, el punto central no radica solo la inversión extranjera. El problema principal reside en dos aspectos.


El primero, en que es una inversión fundamentalmente extractiva, sin procesamiento local, cuyas utilidades no se reflejan en ingresos estatales acordes, y sobre todo en reinversión social local. El segundo, en los impactos ambientales, agrupados en aspectos como la minería ilegal, la ineficiencia de los organismos del Estado en aplicar las normas y en la falta de concientización de las empresas frente a la excelencia medioambiental. El Valle del Cauca conoce muy bien y de cerca la situación de la minería ilegal y las consecuencias medioambientales ocurridas en Zaragoza.


De frente a lo anterior, expresa el gobierno nacional que dentro de la actual política minera hay lineamientos orientados a estrategias sectoriales. Uno de ellos es la promoción del país minero (que llevamos por dentro, pero que se va pa´ fuera). Tal estratagema pretende promocionar e insertar a Colombia en el contexto internacional. ¿Ya no está inserto en el contexto mundial? Lo pregunto porque las compañías que explotan la riqueza minera no son estatales, son transnacionales. Y vuelvo a preguntar: ¿de qué sirve ser un país minero? Saquen sus conclusiones.

 



Guido Hurtado, Historiador y Politólogo

Columnista

Latribunacolus.com

 

Publicado por el servicio de prensa de latribunacolus.com en alianza con www.hechoencali.com

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