¿Por qué Obama no exigió que Cuba pase por la aduana de la democracia?

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¿Por qué Obama no exigió que Cuba pase por la aduana de la democracia?

por Frank Rodríguez, cubania@aol.com


Los Clinton y Jimmy Carter ya le habían advertido de que en Cuba tiene que venir un aterrizaje suave o le viene encima a EE.UU. una ola humana. Ya ni siquiera marina. Sin la tarjeta blanca cualquiera vuela a México y cruza a Texas. Tras dicha ola la Clinton no sale presidenta. Los pies secos son tantos que el río Grande es hoy el mar Rojo. Viene la Ley de Desajuste Cubano.

Las dos cámaras se lo piden. La Cámara de Comercio de EE.UU., conocida como Los Mercaderes del Templo y la cámara fotográfica que le espera en el Malecón en la reinauguración de la Embajada. No habrán cámaras de camión flotando en el Malecón rumbo al Norte.

Si Beyoncé puede ir por qué no él. Esperemos que el Senado y la Cámara de Representantes le opaquen el lente.

Muy importante llegar a la reunión de zurdos en Panamá habiendo hecho algo siniestro. Obama quiere ser el Lula norteamericano. Se acercaba la foto en guayabera con Raúl.

Raúl le dijo que se olvidara de los derechos cubanos del Versailles y de los derechos humanos en Cuba. Era inamovible. Obama le respondió “si tú insistes”. Colgó y dijo “no es fácil”.

La injusticia era Gross y los dentistas cubanos están alquilados a la Misión y no a la Prisión. Quedaban pocos dientes.

Obama, zurdo, además de izquierdista, activista comunitario al fin, desea importar médicos Barrio Adentro a su Chicago. Obamacare = Cubanacare. Si Lula lo hace también él.

Sin embargo, Cuba puede enviarle armas a Corea del Norte en buques americanos. Podremos ver películas norcoreanas silentes (censura) y en blanco y negro (como la vida allí) distribuidas por la Sony.

Raúl le dijo que lo único mejor que un petrodólar es un dólar. No hay que lavarlo.

Raúl sabe que Obama es un empedernido fumador. Raúl le dijo que no se Cohiba, que aunque en Cuba no quedan “puros” ni hay nicotina, él le puede “resolver”.

Raúl le dijo “camarada, el compañero Maduro está podrido en petrodólares en Suiza pero a mí no me gustan los bancos y menos los banquillos. Me quiero retirar en el 2018 en la Florida, donde tengo muchos compañeros de la inteligencia.”

Raúl le dijo: “Obama, sin embargo y sin democracia, te contrato de abogado constitucional cuando salgas de la Casa Blanca. Sé que regresas a Chicago pero que vas a ser “lobista” en la Calle K. Yo necesito un lobo como tú en la calle Ka. Me va a encantar el negocito de canjear espías por rehenes y tú eres clave para el negocio, cambias 5 talibanes por un desertor y 3 espías por un inocente transeúnte.”


Compatriotas del exilio, en este momento tan negro, tenemos que recurrir al humor. Arriba corazones, que nadie se desaliente, que los intelectuales del exilio busquen las estrategias que puedan asistir a nuestros valientes resistentes en Cuba a sacarle partido a esta nueva situación. Si la vida nos da limones hagamos limonada. Aunque el camarada alcalde de Blasio vaya de embajador, existirán nuevas oportunidades de utilizar esta nueva “normalidad” para atacar la anormalidad que representa ser gobernados por el octogenario que divide a la gente cubana en: dirigentes, indigentes y diplogente$. Tenemos que buscar las brechas que se abrirán para entrar con el mensaje de la verdad. El sol no se tapa con un dedo y no podemos rendirnos.

Ya lo dijo Churchill:

“Never give in. Never give in. Never, never, never, never – in nothing, great or small, large or petty— never give in, except to convictions of honour and good sense. Never yield to force. Never yield to the apparently overwhelming might of the enemy.

“Nunca se rindan. Nunca se rindan. Nunca, nunca, nunca, nunca –en nada, grande o pequeño, importante o inconsecuente— nunca se rindan, excepto a convicciones de honor o de sentido común. Nunca cedan ante la fuerza. Nunca, nunca cedan ante el aparente poderío abrumador del enemigo.

Amigos, es simple. Tenemos la verdad. Sabemos que no queremos una dictadura militar que haga grandes negocios con sus compadres dejando las migajas al pueblo. No queremos la continuidad, queremos democracia plena. Si Raúl Castro no pasa por la aduana de la democracia camino a Washington nosotros los exiliados no pasaremos por la indignidad de hacer negocios con la mafia marxista, no, al contrario, atacaremos esta perfidia con renovada energía y dedicación.

Frank Rodriguez

Columnista Invitado

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