Ante la Tercera Guerra Mundial: la guerra del Terror

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Ante la Tercera Guerra Mundial: la guerra del Terror

 

 

Europa se estremecía hace menos de un mes, al sufrir un ataque terrorista en uno de sus lugares quizás más emblemáticos: Paris. De repente, el horror de bombardeos que veíamos a veces tan lejano por la televisión tocaba a nuestra puerta, en un país donde la inmigración siempre ha estado a la orden del día, al mismo tiempo que los altibajos (aunque últimamente más altos que bajos) del Frente Nacional, el partido nacionalista de extrema derecha francés.

 

Mientras la crisis de los refugiados, y no sólo de Siria sino también de los múltiples países asolados por la guerra y/o la hambruna, se intensifica, los diferentes grupos terroristas pertenecientes al Estado Islámico, o Daesh, y Al Qaeda luchan por hacer reinar el terror en Occidente también… y parece que en algunos casos lo consigan, pues el estado de emergencia ha sido declarado por Hollande para tres meses, teniendo incluso que modificar la constitución. Así pues, la marcha pacífica para el clima prevista este 29 de noviembre ha sido anulada. En realidad, me pregunto a veces si en el fondo todo esto no le ha ido bien de alguna forma al gobierno galo. En efecto, he podido leer varios testimonios donde la mayoría de los militantes a favor del clima quería seguir con la marcha: ellos no se rendían al miedo.

 

En cuanto al terror que reina en el mundo ahora, he tenido el privilegio de asistir a un simposio titulado “Diálogos Sin Fronteras” y organizado por Médicos Sin Fronteras el pasado lunes 23 de noviembre, donde el Dr. José Antonio Bastos, presidente de la Asociación, nos hablaba de esta crisis que está cambiando el mundo. En efecto, el número de desplazados en la actualidad se calcula en unos 50 millones de personas, una cifra que iguala las migraciones que se produjeron durante la segunda guerra mundial. Aparte de esto, y aunque la información mediática se centre casi principalmente en Siria, existen otras muchas crisis, menos informadas, como en Sudan del Sur, Yemen, República Centroafricana, República del Congo, Burundi, Mali, Libia,…, muchos de estas guerras también llevadas por el Estado Islámico. Poniéndome en el lugar de la población civil que sufre las dramáticas consecuencias de estos conflictos, me pregunto: ¿qué hacer cuando uno vive en un sitio dónde su esperanza de vida se ha visto reducida de casi 20 años en tan solo cuatro años como ocurre en Siria? Pues bien como nos lo ha explicado el Dr. Bastos, unos deciden migrar a otra ciudad dentro de su mismo país, otros deciden emigrar mucho más lejos y otros deciden quedarse y luchar. Y no existe una solución perfecta, pues el último informe de Médicos Sin Fronteras denuncia las desastrosas condiciones humanitarias que sufren refugiados y migrantes, sobre todo en Libia, donde un 92% ha sido víctima de violencia, secuestro y/o violación. ¿Estamos ante una deshumanización total y completa de parte de todos?... es lo que parece cuando recordamos también el ataque del hospital de Kunduz, ataque que viola claramente los Convenios de Ginebra (1949) y de sus Protocolos Adicionales (1977) pues los hospitales son territorio neutral y se considera infracción grave el atacar intencionadamente a personal que participe en las acciones de socorro y a unidades sanitarias, entre otros.

 

Está claro que no podemos dejar a estas poblaciones, a estos ciudadanos inocentes e indefensos, a estos refugiados o migrantes en estas condiciones. Sin embargo, también es cierto que abrir las fronteras de un país sin control alguno sería un error. Si bien es cierto que, según la información proporcionada, los terroristas de Paris eran sobre todo Europeos y se radicalizaron en Europa antes de ir a entrenarse con el EI, exponernos a una fácil entrada de más terroristas en Occidente provocaría sin duda una escalada de ataques. No digo ni insinúo que los refugiados son terroristas, bien al contrario: son por desgracia víctimas de esos, pero un control de quien entra es imprescindible (además de un control de los propios habitantes de un país que viajan para “entrenarse”). Además, tal y como Arabia Saudí lidera con Estados Unidos la coalición para la guerra en Yemen, ¿por qué en cambio se queda fuera de esta coalición a la hora de acoger a Sirios, con quienes comparte idioma y religión? ¿Por qué todas las monarquías del Golfo se niegan a aceptarlos, cuando, además, tienen en su mayoría, campos perfectamente acondicionados para ellos?

 

Es hora de que Occidente tome cartas serias en el asunto, pero cartas humanas, cuidando obviamente su seguridad pero, aunque les cueste, olvidándose un poco de sus cálculos electorales, económicos o demográficos, y antepongan el valor supremo de la vida de las personas, y hable con los países del Golfo. Ah, pero claro, es que algunos líderes europeos también han mirado hacia otro lado…

 

Caroline Mervaille

Columnista

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