La industria armamentística, un negocio peligroso

Ha salido la noticia hace poco: España ha batido un nuevo récord: ésta vez se trata de un récord de venta de armas españolas.

 

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha fabricado armas, para defenderse pero también para atacar. En todos los continentes, las diferentes tribus han combatido, no sólo con animales para alimentarse, sino también con sus semejantes por cuestiones de territorio y de creencias. Sinceramente, ¿alguien piensa que el ser humano ha cambiado a lo largo de los años y siglos?

 

También leí esta semana por allí la queja de una persona entorno a las ferias de armamento, diciendo que “comerciales de empresas en traje y compradores en uniforme militar de países como Arabia Saudí se afanaban en cerrar contratos… como si de la venta de un producto normal se tratase”. De éste comentario, me llaman la atención 2 cosas en particular: es evidente que, desde siempre, todo se ha convertido en oportunidad de negocio, la venta de armamento no iba a ser menos; y como en todo negocio, sin demanda, no habría oferta, pero con demanda, si no lo ofrecieras tú, otro lo haría.

 

Por otro lado, si las armas no se consideran otro “producto normal”, me gustaría saber lo que, hoy en día, si lo se considera como tal: ¿la industria cárnica y la piscicultura, responsables de un maltrato inimaginable de millones de animales cada día, y su posterior matanza para el consumo humano y animal?, ¿las verduras y legumbres, llenas de pesticidas que nos envenenan poco a poco, cuando no están genéticamente modificadas?, ¿la ropa, en su mayoría producida por niños y adultos esclavos?, ¿los móviles y otros elementos tecnológicos, cuyos componentes dañan gravemente e irremediablemente el medio ambiente?,… podría seguir con muchos más ejemplos.

 

Si bien es cierto que las armas de fuego matan, no son las únicas. De hecho, donde hay voluntad, casi cualquier cosa puede convertirse en un arma letal. El coche es un ejemplo en el que pocos piensan pero que algunos han usado ya con ese propósito. Otro ejemplo: hace casi un año, en Barcelona (España), un niño mató con una ballesta; otra prueba de que, cuando alguien lo desea, encontrará los medios para llevar a cabo su plan.

 

El problema surge cuando nos encontramos en medio de un mundo cada vez más armado, cuando sigue prevaleciendo la ambición económica, y cuando nuestros respectivos dirigentes políticos dejan (¿con algo a cambio de su beneplácito?) que las empresas sigan vendiendo al mejor postor.

 

Cojamos el ejemplo de España, que en el primer semestre del 2015, ha vendido 447,6 millones de armamento a… Arabia Saudí (sí, allí donde está el petróleo… ¿a alguien le sorprende?). Otros países que han comprado armamento a España son Irak, Egipto y Venezuela…

 

Y pregunto yo: ¿saben realmente nuestros gobiernos a quien venden? No nos extrañemos mucho si, algún día, el mundo occidental se ve atacado con sus propias armas…

 

 

Escrito por;

Caroline Mervaille

Columnista

www.latribunacolus.com

@latribunacolus

Comments

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  • Elena (Tuesday, May 24 16 04:22 pm EDT)

    El tema de la venta de armas es bastante peculiar y teien una doble moral bajo mi punto de vista. La sociedad no duda en salir a la calle para manifestarse en contra de las guerras... ¿pero por qué
    no se hace lo mismo en contra de la industria armamentística? Se critica la falta de democracia en Venezuela pero se les sigue vendiendo armas...